NUEVA YORK - Había disminuido el público en el Yankee Stadium en los últimos innings de un juego de postemporada, algo impensable para alguien que vio las temporadas de la dinastía de los Mulos al final de los 90 y principio de los 2000. Pero tal vez se haya podido entender un poco más tomando en cuenta la falta de ofensiva del lineup local en partidos reciente.

Sin embargo, para los que se fueron del estadio aquella noche, fue una decisión que seguramente lamentaron al escuchar la radio camino a sus casas y la narración lo hecho en el plato por Raúl Ibáñez.

"Ni siquiera recuerdo bien qué pasó", dijo Ibáñez la noche del 10 de octubre. "En algún momento recordaré bien todo, pero creo que sólo trataba de ver un buen pitcheo para batear."

Para los que llevan anotaciones, hubo dos pitcheos que vio para batear bien. Perdiendo los Yankees por una carrera en el noveno episodio del Juego 3 de su Serie Divisional ante los Orioles, Alex Rodríguez fue sacado por el cerrador de Baltimore, Jim Johnson. Sin embargo, luego de una conversación brusca con el manager Joe Girardi, A-Rod se sentó en la banca y vio a Ibáñez acercarse a la caja de bateo.

Ibáñez, un veterano de 40 años, le dio swing al segundo envío de Johnson y conectó cuadrangular al jardín derecho para empatar el encuentro.

"Sólo trataba de ver un buen pitcheo para batear y no tratar de hacer más de la cuenta", dijo Ibáñez. "Sólo traté de ponerle un swing corto y me salió bien. Pude ver un buen lanzamiento y darle duro."

Nadie pareció disfrutar el batazo más que A-Rod, quien felicitó a sus compañeros y abrazó a Ibáñez al entrar éste al dugout neoyorquino.

"Raúl es de los míos en Miami", dijo Rodríguez. "Raúl ha estado fenomenal. El consenso fue el mismo: nunca hemos visto nada de esa magnitud."

Después del jonrón, Rodríguez le hizo seña al cerrador panameño (lesionado) de los Yankees, Mariano Rivera. Después se reveló que Rivera había pronosticado el vuelacercas de Ibáñez.

"Así es", dijo Rivera. "Se lo dije a Alex. Es parte del juego."

Pero ni Rivera pudo haber pronosticado el final del encuentro. En la duodécima entrada, Ibáñez conectó otro bambinazo, esta vez frente a Brian Matusz, para darle a Nueva York una victoria emocionante por 3-2.

"Fue lo mismo con el segundo", dijo Ibáñez. "No trababa de hacer más de la cuenta. "Creo que la tendencia al final de los juegos, cuando el partido está empatado, es tratar de hacer demasiado. Trataba de no hacer eso, de no hacer más de la cuenta. Afortunadamente me salió bien."

Los batazos dramáticos de Ibáñez no fueron del todo una sorpresa. El 22 de septiembre frente a los Atléticos, Ibáñez dio dos cuadrangulares en una victoria en 14 innings sobre Oakland, luego de empezar el juego en la banca. El 2 de octubre vs. los Medias Rojas, el toletero de ascendencia cubana disparó jonrón para empatar el encuentro en el noveno episodio para luego dar el hit de oro en extrainnings.

"En el béisbol no hay reloj; todos sabemos eso", dijo el primera base de los Yankees, Mark Teixeira. "Si te queda par de outs, puede pasar algo mágico."

Girardi recurrió a Ibáñez varias veces más en la postemporada, con algunos éxitos, pero al final le quedó un batazo oportuno más al veterano.

En el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana entre los Yankees y los Tigres, Nueva York perdía por cuatro carreras llegando a la novena entrada frente al cerrador dominicano de los felinos, José Valverde.

Ichiro Suzuki conectó cuadrangular de dos carreras para poner el partido 4-2. Con Teixeira a bordo gracias a una base por bolas, Ibáñez le dio jonrón de dos carreras a Valverde para empatar el partido.

"Sólo trato de ayudar al equipo a ganar de la manera que pueda", dijo Ibáñez, quien firmó trato de un año con los Marineros en esta semana.

Para los Yankees, se acabaría la magia ahí mismo. Derek Jeter se fracturó el tobillo izquierdo el dicho encuentro y los Yankees al final fueron barridos en cuatro juegos por los Tigres.

Sin embargo, mientras los Yankees y los fanáticos lamentan el fracaso en la segunda ronda de los playoffs, por lo menos quienes tuvieron el privilegio de ver los batazos dramáticos de Ibáñez pueden decir que presenciaron algo bien especial.

"Es algo extraordinario ser parte de algo como esto", dijo Ibáñez. "Este gran equipo y obviamente todas las leyendas que han estado aquí. Es una bendición."