Yulieski Gourriel

LA HABANA -- El béisbol cubano no atraviesa por su mejor momento.

Otrora rey indiscutido de la disciplina a nivel aficionado, Cuba lleva ocho años sin ganar un gran título internacional y afrontará con más dudas que certezas al gran reto que representa la tercera edición del Clásico Mundial.

¿Llegó la hora del antesalista Yulieski Gourriel y el jardinero Frederich Cepeda?

Esa es la pregunta que se hacen los aficionados cubanos, que añoran las victorias olímpicas de 1992, 1996 y 2004 y hasta la final que perdieron ante Japón en el primer Clásico en 2006.

La suerte del equipo es asunto de estado en la isla, donde el propio Fidel Castro auguró "muy duro será el camino para restablecer de nuevo la primacía de Cuba" tras el fiasco que significó no alcanzar la etapa final en el Clásico de 2009.

Los estelares Gourriel y Cepeda son los únicos con experiencia en las dos ediciones del torneo, y ambos mostraron un prudente optimismo en un programa de la televisión cubana dedicado al Clásico Mundial.

El elenco está en "muy buenas condiciones", afirmó el capitán Gourriel.

"Vamos al Clásico con muchos deseos de ganar y de superar todas las etapas", indicó Cepeda, resaltando que es un equipo con variantes de bateadores de fuerza, de tacto, buena defensa y buenos corredores.

Gourriel y Cepeda, junto al lanzador Ismel Jiménez y el receptor Eriel Sánchez, todos de Sanctí Spíritus, constituyen la columna vertebral del grupo por el que apostó el manager Víctor Mesa para pelear por el título.

La selección partió hacia Asia el 14 febrero para pulir su preparación con miras a sus compromisos dentro del Grupo A en la ciudad japonesa de Fukuoka. Ahí le esperan el bicampeón Japón, China y el debutante Brasil.

En teoría, los cubanos no deben complicarse para sortear la primera etapa y entrar a la siguiente ronda en Tokio. Una ventaja a su favor es que sus jugadores llegan al Clásico en un pico de competencia óptimo, puesta que se encontraban en plena disputa de la Serie Nacional y que fue interrumpida para cumplir con el compromiso internacional.

Algo que no pasa inadvertido es la creciente cantidad de peloteros cubanos que en años recientes desertaron de la isla y ahora se destacan en las mayores o tratan de abrirse paso en las menores. Gente como Yoenis Céspedes, Aroldis Chapman y Alexei Ramírez, entre otros, jugaron en previas ediciones del Clásico.

Mesa, campeón olímpico en Barcelona 1992, emprendió una renovación del equipo.

Figuras históricas como los lanzadores Pedro Luis Lazo y Norge Luis Vera y el campocorto Eduardo Paret pasaron al retiro.

Otra ausencia notable es la del receptor Ariel Pestano, pieza fija de la selección durante dos décadas y que fue descartado por Mesa para dar cabida a nuevas figuras.

Existe mucha expectativa por ver al inicialista José Dariel Abreu, quien ha tenido una sensacional campaña con Cienfuegos en el campeonato nacional y se le señala como la nueva joya de la pelota cubana. Abreu lidera en promedio de bateo con .382 y 13 jonrones.

También con el madero sobresalen el jardinero Alfredo Despaigne, dueño del récord de cuadrangulares en un campeonato nacional con 36; el ambidiestro Cepeda, que bateaba para .345 esta temporada; y el receptor Yosvani Peraza, líder de impulsadas con 45.

El punto débil del equipo es su pitcheo. El derecho Jiménez, de 26 años, es considerado como su as y encabezaba el campeonato con foja de 9-0 y 1.06 de efectividad.

Jiménez, que estuvo en el segundo Clásico, tiene un slider endemoniado y una recta pegada muy difícil de batear. No cuenta con gran velocidad --88 a 90 millas-- pero ostenta un excelente control.

Otros con experiencia en el torneo son el zurdo Norberto González, así como los derechos Vladimir García, Yadier Pedroso y Danny Betancourt.

Mesa, campeón olímpico en 1992 y que toma decisiones audaces como manager, no cree solo en el poder ofensivo.

"A nosotros no nos hace falta un cuarto bate... Nos hace falta un hombre que dé el hit importante", expresó Mesa a la prensa local.

Los cubanos no sacudieron duro el madero en los últimos torneos internacionales sobre todo frente a elencos asiáticos, así que Gourriel explicó que entrenaron para "descifrar el pitcheo asiático... el gran reto del grupo".

En la isla donde el béisbol es el deporte rey se espera con ansias el comienzo del Clásico.

"Como pueblo sentiremos cada jugada, cada batazo, cada carrera, cada triunfo será todos. Confiamos en ustedes... Regresen con la medalla de la honra y la dignidad", dijo el vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel en la ceremonia de abanderamiento del equipo.