Jorge De La Rosa. (Morry Gash/AP)

SCOTTSDALE, Arizona - En una esquina del clubhouse de entrenamiento primaveral de los Rockies de Colorado, el mexicano Jorge De La Rosa se sienta pensativo. El domingo, su segunda salida de esta pretemporada fue errática, por decir lo menos.

Fue un primer inning difícil para el nativo de Monterrey, México. Sus lanzamientos no llegaban a caer en strike, lo cual no fue muy distinto a lo visto en su aparición anterior. La suma de ambas salidas da una efectividad de 7.36, con tres carreras, igual número de imparables, un golpeado y cuatro boletos.

"Mi desempeño está muy fuera de ritmo", expresó De La Rosa. "Si Dios quiere, lo podré recuperar en las próximas dos oportunidades, y estar listo para la temporada regular; lo más importante es que mi brazo está bien y no me duele".

Es cierto que De La Rosa ha pasado la mayor parte de las últimas dos campañas en la lista de incapacitados debido a la cirugía Tommy John a la cual fue sometido en 2011. Apenas pudo lanzar en tres ocasiones en la pasada campaña. Por ello, su equipo prefiere llevar las cosas con calma.

"Jorge ha tenido muchísimo tiempo sin pitchear, y por eso no queremos impacientarnos muy rápidamente", comentó el estratega Walt Weiss. "Contamos con él, y lo sabe. No tenemos siquiera un mes en este campamento, por lo que no nos vamos a alarmar aún. Todavía tiene tiempo para poder arreglar las cosas".

El zurdo de 31 años de edad tiene, afortunadamente, la salud a su favor. Lo que debe hacer ahora es recuperar el control y la eficiencia en su mecánica.

"Creo que la fuerza en mi brazo no es problema, sino la ubicación de mis pitcheos. Lanzo un par de strikes, entonces no quiero cometer errores, y lanzo la pelota pero no la ubico donde quiero. Eso es lo que tengo que arreglar", prosiguió.

Esta misma situación se evidencia tanto en las prácticas como en el calor de los partidos, admite el propio pitcher.

"No creo que haya diferencia entre lo que hay en las sesiones de bullpen o en los juegos. Experimento lo mismo, el control no es el mejor. Siento que la pelota se me sale de control, la pelota se termina yendo demasiado rápido", indicó.

Ante la interrogante de si la frustración se apodera de su mente, De La Rosa indica que no es así.

"No es frustrante, apenas estamos comenzando el Spring Training. Por lo que tampoco quiero sacar demasiadas conclusiones de lo que está pasando. Es un asunto de control y mecánica, lo más importante es que la condición de mi brazo está a plenitud", manifestó.

"Es un tema de recobrar mi ritmo. He aprendido que de eso se trata, de regresar a la mecánica y ritmo óptimos. En este momento no lo consigo por ninguna parte, pero estoy seguro que lo voy a encontrar pronto, más temprano que tarde", concluyó.