Los Rangers encabezan el Oeste de la Liga Americana ahora mismo. (AP)

Cuando Lance Berkman se unió a los Rangers, expresó que algo que le llamó la atención era la entrega al juego de sus nuevos compañeros.

Más adelante, el veterano descubriría que el equipo de Texas era muy unido. Berkman cree que esa clase de unión fue clave para que sus Cardenales del 2011 ganaran una corona. Ahora se encuentran en una situación parecida.

Pero durante la primera semana de los entrenamientos, lo más notorio fue el profesionalismo de los Rangers. Los jugadores llegaron a Arizona mucho antes de que fuera obligatorio. Horas y horas antes de las prácticas formales, ahí se encontraban los jugadores del equipo levantando pesas o realizando swings en la jaula de bateo.

Berkman había integrado equipos con peloteros con esas cualidades, pero no en las cantidades que ve ahora en Texas.

Una de las interrogantes de los Rangers para el 2013 era cómo seguiría el club tras la partida de Josh Hamilton, Mike Napoli, Mike Adams y Koji Uehara. Además, el presidente de operaciones de béisbol de la organización, Jon Daniels, había cambiado a Michael Young a Filadelfia.

Además, Daniels quedó corto en su intento por firmar a Zack Greinke y adquirir a Justin Upton. En vez de eso, trajo a Arlington a Berkman y a A.J. Pierzynski.

Con Colby Lewis y el dominicano Neftalí Féliz aún recuperándose de sus cirugías, además del colapso en septiembre pasado, era difícil saber qué tan buenos serían los Rangers.

Después de un mes de temporada, Texas ha demostrado que las buenas organizaciones saben prevalecer. A pesar de los tantos cambios, los Rangers encabezan el Oeste de la Liga Americana con marca de 17-10.

La buena ética de trabajo que observó Berkman seguramente sea un factor. El lado izquierdo del cuadro, con el tercera base dominicano Adrián Beltré y el torpedero venezolano Elvis Andrus, es el mejor de Grandes Ligas. El segunda base Ian Kinsler ha tenido un buen comienzo, luego de un 2012 decepcionante. Además, el primera base Mitch Moreland se ha visto bien ahora que tiene su primera oportunidad de jugar todos los días.

Hay que reconocerle algo a Daniels: Nos dijeron que las cosas podían resultar bien. Cuando se le preguntaba por los jugadores que ya no estaban en Texas, el ejecutivo señalaba a los que seguían con el equipo y a los que había agregado.

Aun sin Hamilton, quien promedió 33 jonrones y 113 empujadas en sus cuatro temporadas en salud con los Rangers, los texanos se encuentran bien posicionados para competir por otro puesto en los playoffs.

Ahora Texas lo está haciendo de una manera diferente. En un año, el equipo ha pasado de 16to (3.99) a primero (3.21) en efectividad en la Liga Americana. Los Rangers estuvieron primeros en carreras anotadas en el 2012 con 4.99 pero ahora están décimos con 4.54. Ese es un intercambio que cualquier gerente general aceptaría.

El bullpen, a pesar de las bajas, ha mejorado de 3.42 a 3.03.

En esa área Daniels puede enorgullecerse bastante, debido a la presencia de tres de sus seleccionados en el draft: Tanner Scheppers, Robbie Ross y Michael Kirkman. Ellos le han preparado muy bien la mesa al cerrador Joe Nathan.

El manager Ron Washington también debe ser reconocido por su manejo del bullpen, ya que ningún relevista de Texas está dentro de los primeros 10 en innings lanzados ni presentaciones.

De igual manera, el as Yu Darvish es el único abridor de los Rangers que está dentro de los primeros 10 de la Americana en entradas. La rotación está tercera en el Joven Circuito en efectividad con 3.30, a pesar de la ausencia de Lewis y de Matt Harrison, quien está fuera de acción de manera indefinida debido a una cirugía en la espalda. La presencia de Nick Tepesch y Justin Grimm ha sido clave como refuerzos en el cuerpo de abridores.

Los Rangers están en tan buenas condiciones que dos de los prospectos más cotizados del béisbol-Jurickson Profar y Mike Olt-no hicieron el equipo grande saliendo de los entrenamientos.

Para resumir: Ésta es una gran época para ser fanático de los Rangers. Y la fanaticada sigue llenando el Rangers Ballpark; parece probable que vayan más de 3 millones de espectadores al estadio por segunda temporada consecutiva.

En sus primeros 38 años como los Rangers, el equipo clasificó apenas tres veces y no ganó ni una sola serie de playoffs. Ahora hay par de banderines de la Liga Americana en Arlington y lo mejor podría estar por venir.