El éxito de Mike Matheny en las últimas dos temporadas abrió las puertas para Brad Ausmus y Matt Williams.

Sería de lugar que Brad Ausmus y Matt Williams le dieran las gracias a Mike Matheny.

Ausmus ha sido contratado como manager de los Tigres. Williams ha sido contratado como dirigente de los Nacionales. Ninguno de los dos tenía experiencia previa como piloto de Grandes Ligas. Pero el asunto va más allá de eso.

Desde el punto de vista de posibles éxitos en un futuro bien cercano, estas dos vacantes eran vistas como las mejores de este invierno. Detroit, con su excelente rotación abridora y poderoso lineup, se han convertido en los amos y señores de la División Central de la Liga Americana y contendores anuales en octubre. Washington, que tuvo el mejor récord de Grandes Ligas en la campaña regular del 2012, tiene mucho talento-sobre todo en el pitcheo.

No aparecen todos los días oportunidades como éstas, pero ahora sí fue el caso debido a los retiros de Jim Leyland y Davey Johnson. Lo normal es que esta clase de puesto no sea para candidatos sin experiencia. Ahí toma relevancia el ejemplo de Mike Matheny.

Fue sorpresiva ante muchos ojos la contratación de Matheny como manager de los Cardenales después del 2011, ante el retiro de Tony La Russa. Bajo el mando de La Russa y el gerente general John Mozeliak, San Luis acababa de ganar la Serie Mundial y la gente cuestionaba por qué el equipo le daba las riendas a alguien sin experiencia como capataz.

Pero Mozeliak sabía lo que muchos otros saben ahora: Matheny es un hombre inteligente y un competidor intenso que respeta el juego y amerita el respeto de sus jugadores.

La prueba se vio en la actuación de los Cardenales. La edición del 2012 llegó a ley de una victoria de llegar a la Serie Mundial, mientras que en el 2013 San Luis ganó un título divisional, tuvo la mejor marca de la Liga Nacional y avanzó hasta la Serie Mundial, donde fue derrotado en seis juegos por Boston.

Entonces, no era malo que una franquicia de alto perfil y de muchos éxitos le diera las riendas a un manager sin experiencia, siempre y cuando el nuevo piloto fuera inteligente, con determinación y un buen líder de hombres.

De ahí surgió Ausmus como cotizado candidato. Conocido como un pelotero bien astuto que se ganaba el respeto de sus colegas durante su carrera en la Gran Carpa como receptor-la posición de Matheny también-Ausmus lucía como la persona indicada para encargarse de un equipo.

"Se nos hizo claro a mí, a nosotros, que él haría un trabajo sobresaliente por nosotros", dijo el presidente/gerente general de los Tigres, Dave Dombrowski durante la rueda de prensa para presentar a Ausmus. "Probablemente no fue donde empezamos (la búsqueda), pero es donde terminamos y me siento muy bien con eso".

En el caso de los Nacionales y su gerente general Mike Rizzo, el candidato en la mira había causado un gran impacto en el ejecutivo cuando ambos pertenecían a los Diamondbacks.

"De algún modo, mi entrevista con Matt empezó durante nuestro tiempo juntos en Arizona, donde su fortaleza innegable, atención a los detalles e intensidad establecieron una base para una franquicia de expansión de los Diamonbacks que clasificó para los playoffs en su segunda temporada y ganó una Serie Mundial dos años después de eso", dijo Rizzo al anunciar la contratación de Williams. "Todos estos años después, la preparación de Matt--además de su conocimiento de nuestro roster, de nuestro sistema y nuestra liga-lo distinguen. Es un competidor feroz con una visión progresista del juego".

Hay quienes presentan el argumento que contratar a personas sin experiencia dirigiendo a nivel de Grandes Ligas le resta prestigio al puesto. En realidad no es así, especialmente cuando el que llegó sin experiencia termina dirigiendo en la Serie Mundial.

Brad Ausmus y Matt Williams se ganaron estos trabajos, pero no de la manera tradicional de subir por el sistema de liga menor de una organización. Lo hicieron al demostrar en sus carreras como jugadores que eran la clase de personas con las cualidades asociadas con exitosos piloto de Grandes Ligas. Ahora les toca hacer quedar bien a sus jefes, pero es una responsabilidad que aceptan con mucho gusto.

Eso sí, la "asistencia" en esta jugada la brindó Matheny, quien demostró claramente que alguien sin experiencia como manager puede ser el hombre indicado para el trabajo. No existen muchas personas con esas condiciones, pero tanto los Tigres como los Nacionales creen que han encontrado una de ellas.