A-Rod tiene su gente que lo apoya en Nueva York. (AP)

NUEVA YORK-- Las audiencias sobre la apelación presentada por Alex Rodríguez contra el castigo de 211 juegos que se le impuso concluyó el jueves, luego de 12 días de sesiones y una jornada después de que el antesalista de los Yanquis de Nueva York se marchó encolerizado de la sala y decidió no testificar en su propia defensa.

Los abogados de Rodríguez regresaron a la oficina de las Grandes Ligas para lo que resultó ser el último día del procedimiento ante el juez de arbitraje Fredric Horowitz. Al cierre de la jornada, ambas partes dieron por concluidos sus argumentos, dijo a The Associated Press una persona cercana al procedimiento.

Esa fuente habló a condición de permanecer anónima porque no se han autorizado declaraciones públicas sobre las audiencias.

El siguiente paso para ambas partes es la presentación de informes a Horowitz, lo que completará el expediente. Luego, el árbitro decidirá si ratifica o cambia la suspensión impuesta a A-Rod por las Grandes Ligas el 5 de agosto, debido a presuntas infracciones a la política antidopaje del béisbol y al contrato colectivo.

Rodríguez, tres veces nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Americana, salió furioso de la undécima sesión, el miércoles, luego que Horowitz se negó a ordenar que testificara el comisionado de Grandes Ligas, Bud Selig. Al exabrupto siguieron críticas encendidas en las que A-Rod acusó a Selig de parcialidad y dijo que todo el proceso presentaba fallas.

La reacción del pelotero pareció un preludio de una demanda contra cualquier dictamen que emita Horowitz.

El jueves, frente a las oficinas de las mayores, representantes de la Organización de Clérigos Hispanos de Nueva York, incluido el senador estatal Rubén Díaz, oraron y manifestaron su oposición a las sanciones contra Rodríguez.

James McCarroll, abogado del jugador, emitió el jueves un comunicado en el que destacó que este es el primer caso que se juzga bajo el reglamento antidopaje sin surgir de un resultado positivo, sino de "la discreción y la decisión del comisionado".

Aunque dijo que el comisionado "fue duramente criticado en la decisión del árbitro, de no comparecer voluntariamente en una apelación", ese comentario parece referirse al juez George Nicolau, quien decidió en 1987 reducir de una campaña completa a 60 días el castigo impuesto por Peter Ueberroth, entonces jefe de las mayores, al lanzador LaMarr Hoyt.

Rodríguez ya demandó a Grandes Ligas y a Selig, acusándolos de una "cacería de brujas". También demandó al médico de los Yanquis y a su hospital, acusándolos de impericia médica en el diagnóstico y tratamiento de una lesión de cadera.