Yangervis Solarte. (AP)

NUEVA YORK - Yangervis Solarte no quiere mirar para arriba. Los números de la pizarra de ven en alta definición, cada uno de más estatura que el mismo venezolano (cinco pies, 11 pulgadas).

Dicha estadísticas dicen el siguiente hecho: Solarte está segundo en promedio de bateo en la Liga Americana con .325, a 11 puntos de su compatriota de los Tigres de Detroit, Víctor Martínez.

"Ni siquiera quiero hablar de eso", dijo Solarte durante la Serie del Subway entre los Yankees y los Mets. "Si quieres ir al estadio y te encanta jugar, no te preocupas por los números. Si te pones a ver los números, dices 'Dios mío'. Es difícil para mí. No quiero ver la pizarra".

Solarte llegó al viernes empatado por el séptimo lugar en bateo en las Grandes Ligas. Además, encabeza a los Yankees con 23 empujadas y está tercero en la Liga Americana con porcetaje de embasarse de .403.

"Se ha convertido en una broma entre nosotros en el dugout, de que a esta altura (Solarte es) el mejor pelotero que he visto nunca", dijo el infielder de los Yankees, Brian Roberts. "Es una gran historia. Es divertido verlo. No es fácil hacer lo que él está haciendo. Es difícil batear .350 en esta liga por dos meses. Él ha sido crucial para nosotros".

El manager de los Yankees, Joe Girardi, indicó que el scouting report inicial sobre Solarte era que el venezolano "podía causar un impacto como jugador extra", siendo bateador ambidextro que jugaba bien tanto la segunda como la tercera base. Usando el número 89 en su uniforme como invitado a los entrenamientos fuera del roster, Solarte era considerado como candidato a utility, no candidato a encabezar la liga en bateo.

"No estoy seguro si alguien pudo haber pronosticado el impacto que ha causado en las primeras seis semanas", dijo Girardi. "Pero si lo viste día tras día en los entrenamientos, pues estamos viendo mucho de lo mismo (de los entrenamientos primaverales)".

Ahora el mayor reto para Solarte podría ser mantener el enfoque en el pitcher e ignorar los números proyectados arriba en la pizarra.

"Las pantallas son horribles", dijo Solarte. "Es que me encanta jugar. Quiero jugar".